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2024-11-04

Según datos publicados recientemente por el Ministerio de Educación, el número de denuncias de abuso infantil contra profesores presentadas desde septiembre del año pasado hasta junio de este año fue de 159. Según se informa, la agencia de investigación desestimó 111 casos, o aproximadamente el 70% de ellos. El número de casos en los que se procesó a docentes fue de 24, o el 15%.
Mientras continúa el debate en torno al “abuso infantil” en el ámbito educativo, un fallo reciente de la Corte Suprema está atrayendo la atención.
Las circunstancias del incidente son las siguientes. El maestro A estaba impartiendo una clase sobre el tema “Qué hacer si estás enfermo” en un aula de escuela primaria en 2019. En ese momento, la clase se llevó a cabo de manera que los estudiantes formaran grupos y discutieran, y el representante del grupo presentó contenido relacionado.
El grupo del estudiante B decidió elegir un presentador mediante piedra, papel y tijeras y, en este proceso, el estudiante B fue seleccionado como presentador. Sin embargo, el Estudiante B, que no estaba satisfecho con esto, se enfurruñó y no hizo la presentación, ni participó en ninguna otra actividad que tuvo lugar en clase después.
Entonces era la hora del almuerzo y el Maestro A ordenó al Estudiante B que se trasladara al comedor, pero el Estudiante B no hizo caso. En respuesta, el Maestro A se acercó al Estudiante B y le dijo: "Oye, despierta", e intentó levantar al Estudiante B agarrándolo del brazo. Sin embargo, el Estudiante B se mantuvo firme. Al final, el Maestro A llamó a la madre del Estudiante B y le explicó: "No puedo usar mi fuerza porque tengo miedo de que el niño se ponga terco y se lastime". Con el consentimiento de la madre, el Profesor A dejó al Estudiante B en el aula y se trasladó a la cafetería.
El tribunal original dictaminó que el hecho de que el maestro A levantara el brazo del estudiante B constituía un acto de abuso. La razón era que la disciplina a través de otros medios educativos, como la conversación o las sanciones no físicas, no era imposible. Mientras tanto, el tribunal multó al Maestro A con 1 millón de wones y le ordenó completar un programa de tratamiento de abuso infantil de 40 horas.
Sin embargo, la sentencia del Tribunal Supremo fue diferente. La sentencia original fue revocada y el caso fue devuelto al tribunal original. La Corte Suprema interpretó las acciones del Maestro A como parte de la educación. Dado que el acto de intentar levantar los brazos se realizó para animar a los estudiantes a participar en actividades educativas esenciales, debe considerarse como una instrucción válida. Al mismo tiempo, el Tribunal Supremo añadió que parece que el acusado eligió un método de enseñanza apropiado dentro del alcance de su razonable discreción como profesor.
A través de este fallo, la Corte Suprema dejó clara su posición de que “incluso si un maestro hace que un estudiante sienta algún dolor físico, si el acto está dentro del alcance de la educación, no puede considerarse abuso”. Esto puede interpretarse en el sentido de que al juzgar el comportamiento educativo de un maestro, no sólo se debe considerar ampliamente la Ley de Bienestar Infantil sino también las leyes relacionadas, como la Ley de Educación Básica. Se espera que este fallo, que reconoce la discreción de los maestros, tenga un impacto significativo en futuras demandas relacionadas con abuso infantil presentadas en entornos educativos.
[Ver artículo completo] - Significado del fallo de la Corte Suprema: “Denunciar abuso por levantar el brazo de un estudiante... educación legítima”(Atajo)
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