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2026-06-17

No cesan en la red las publicaciones de carácter de la llamada "amenaza pública", en las que, amparándose en el anonimato, se advierte que se causará daño a un número indeterminado de personas. Sus formas son muy diversas: desde el anuncio de un ataque con arma blanca en una determinada estación de metro con gran afluencia de gente, hasta amenazas de muerte dirigidas a los consumidores de una marca concreta por descontento con una reciente controversia empresarial.
El impacto jurídico que provocan estos actos no es en absoluto leve como para tomarlos por una explosión momentánea de ira o una broma. Hay que tener presente que un impulso de un instante puede derivar en un grave riesgo judicial irreversible.
El acto de publicar en el espacio en línea un anuncio de delito dirigido a un número indeterminado de personas tiene amplio margen de constituir el delito de amenaza conforme al artículo 283 del Código Penal coreano. Si se reconoce el cargo, puede castigarse con pena de prisión de hasta 3 años o multa de hasta 5 millones de wones. Los sospechosos detectados suelen alegar: "No tenía intención real de causar daño, solo lo escribí en un arrebato".
Sin embargo, es difícil que esa intención interna sirva de causa de exención total. Según la jurisprudencia del Tribunal Supremo, el delito de amenaza se configura si el anuncio del mal es suficiente para infundir temor en una persona común. Es decir, con independencia de la intención de realizarlo o de la comisión efectiva del delito, la sola amenaza que encierra la propia publicación puede acarrear un castigo severo, como la pena de prisión.
Más aún, esta amenaza pública provoca necesariamente un enorme despilfarro del poder público, como el policial. Ello se debe a que, por la inquietud de la ciudadanía, se producen simultáneamente llamadas al 112, investigaciones cibernéticas para identificar al autor y despliegues en el lugar. Esto se valora como una obstaculización de la legítima ejecución de funciones de un organismo estatal mediante el anuncio de un mal falso.
En consecuencia, si se aplica además el delito de obstrucción de la ejecución de funciones públicas por fraude del artículo 137 del Código Penal, sigue una responsabilidad penal mucho más grave: pena de prisión de hasta 5 años o multa de hasta 10 millones de wones. En particular, últimamente aumentan los casos en que, al margen del castigo penal, el Estado reclama al sospechoso una indemnización civil por los costes del despliegue, entre otros, por lo que se requiere cautela.
Recientemente, los órganos de investigación y los tribunales tienden a tratar con rigor estos anuncios de delitos atroces dirigidos a un número indeterminado de personas, considerando que amenazan la vida tranquila de la ciudadanía y provocan una grave confusión social. Por ello, si se recibe un contacto de la unidad de investigación cibernética de la Policía, la respuesta en la fase inicial de la investigación se convierte en el punto de inflexión clave que decide la detención. Asustarse y borrar apresuradamente la publicación o darse de baja de la cuenta puede, por el contrario, interpretarse por la unidad de investigación como riesgo de destrucción de pruebas y convertirse en motivo decisivo para la emisión de una orden de detención. Con un enfoque vago de pedir clemencia emocionalmente diciendo que "era una broma", es difícil evitar una condena de prisión.
El abogado Yun Jeong-hyeon, del bufete Daeryun, señaló: "En conclusión, el acto de anunciar delitos atroces en línea se considera un acto delictivo que amenaza la seguridad de toda la sociedad, más allá del ámbito de la simple expresión emocional o de opinión. Si inesperadamente se enfrenta a una investigación policial por cargos relacionados, antes de hacer declaraciones precipitadas por su cuenta debe buscar sin falta la ayuda de un abogado con amplia experiencia práctica en casos penales", y "la única solución realista para evitar la detención y minimizar la pena y la magnitud de la indemnización es acompañarse de un abogado desde la fase inicial de la investigación policial, acreditar con pruebas indiciarias objetivas que no existía un plan delictivo concreto y componer de forma minuciosa los elementos favorables a la individualización de la pena, como la comparecencia voluntaria".
[Ver artículo completo]
Al examinar los requisitos del delito de amenaza pública… un texto publicado en un "arrebato" de ira investigado por la policía… (ir al enlace)
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