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2026-07-24

Abogada Cho Kyung-hee, de la firma legal Daeryun
El Gobierno estudia regular directamente en la ley, y no en un reglamento de desarrollo, requisitos esenciales como los sectores objeto de la deducción por sucesión empresarial y el límite de la deducción. Ello se debe a que, tras conocerse casos en los que algunas grandes cafeterías-panaderías y negocios de aparcamiento se acogieron a los beneficios de la deducción por sucesión empresarial, se plantearon críticas sobre la necesidad de ajustar los criterios al propósito de la institución.
La deducción por sucesión empresarial es un sistema destinado a apoyar el relevo en la gestión de las pymes y las medianas empresas, y actualmente permite deducir hasta 60.000 millones de wones. No obstante, dado que este debate aún no ha llegado a la fase de reforma legal definitiva, también hay quien opina que, para el empresario que prepara la sucesión, lo prioritario no es el propio cambio normativo, sino revisar si puede aplicarse conforme a los criterios vigentes y los riesgos fiscales que puedan surgir.
La abogada Cho Kyung-hee, de la firma legal Daeryun, señaló: "La deducción por sucesión empresarial no es simplemente un sistema para reducir el impuesto sobre sucesiones, sino un sistema para apoyar el relevo continuado en la gestión de la empresa", y "conviene examinar primero el cumplimiento de los requisitos y las obligaciones de gestión posterior, antes que el límite de la deducción".
A continuación, un cuestionario con la abogada Cho Kyung-hee.
P. ¿Qué cambia con esta reforma de la deducción por sucesión empresarial y qué es lo primero que deben revisar los empresarios que preparan el relevo?
R. Según la dirección que se debate, es posible que haya cambios en los sectores objeto de la deducción, en el alcance del reconocimiento de los activos empresariales y en los requisitos de gestión posterior. Por ejemplo, se estudia excluir de la deducción los sectores de restauración sin actividad real de producción, y para impedir deducciones excesivas mediante terrenos se plantea reducir el alcance de los terrenos deducibles y fijar un límite de deducción por superficie. También se estudia que, cuando el sector secundario sea un sector no deducible, la deducción se aplique solo a los activos correspondientes al sector principal. Por tanto, el empresario que esté planificando la sucesión sobre la base de la deducción por sucesión empresarial no debe fijarse únicamente en el límite de la deducción, sino revisar si su sector seguirá siendo objeto de deducción en el futuro y si no hay problemas en la composición de sus activos empresariales. Además, debe examinar también los requisitos legales vigentes, como los requisitos del sector, el porcentaje de participación del accionista mayoritario, el periodo de gestión y los requisitos de sucesión del heredero. En particular, cuando ha habido donaciones anteriores, movimientos de acciones o reorganizaciones de participaciones entre familiares, puede ser difícil juzgar solo por la estructura actual de participaciones, por lo que la revisión previa es importante.
P. ¿Cuáles son las disputas más frecuentes relacionadas con la deducción por sucesión empresarial?
R. Los puntos representativos son el incumplimiento de los requisitos de gestión posterior y la calificación de los activos no relacionados con la empresa. El artículo 18-2 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones impone, incluso tras obtener la deducción, ciertos deberes de gestión posterior, como el mantenimiento del sector, de la participación y del empleo. Su incumplimiento puede dar lugar a la recuperación del impuesto ya deducido. También son frecuentes las discrepancias con la administración tributaria sobre si los inmuebles o activos financieros que posee la empresa están directamente relacionados con la actividad. No son pocos los casos en que se cuestiona si constituye incumplimiento del deber de gestión posterior una situación en la que, por cambios en el entorno empresarial tras la sucesión, resultó inevitable un cambio de sector o una reducción del empleo. En la práctica, las disputas surgen más en el proceso de gestión posterior a la deducción que en la fase de aplicación.
P. ¿Cuál es el mayor riesgo fiscal en el proceso de sucesión empresarial?
R. Puede decirse que la valoración de las acciones no cotizadas es la mayor variable. Muchos empresarios se concentran en los requisitos de la deducción por sucesión empresarial, pero la carga real del impuesto sobre sucesiones varía enormemente según el resultado de la valoración del valor de la empresa. El artículo 63 de la Ley del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones y el artículo 54 de su reglamento de desarrollo establecen que las acciones no cotizadas se calculen mediante un método de valoración complementario. Por ello, no son pocos los casos en que el importe de la valoración resulta superior al valor real de la empresa. En particular, las empresas con una alta proporción de inmuebles o activos líquidos pueden ver calculado un valor superior al previsto, con el consiguiente aumento de la carga del impuesto sobre sucesiones. Además, la tenencia de activos no empresariales o las operaciones con personas vinculadas también pueden constituir puntos fiscales importantes. Con independencia de que se aplique o no la deducción por sucesión empresarial, es importante revisar la estructura financiera y fiscal antes de la sucesión y examinar de antemano los factores que influyen en la valoración de la empresa.
P. ¿Qué aspectos suelen pasar por alto los directivos durante el proceso de sucesión?
R. En la práctica, no son pocos los casos en que, tras la sucesión, surgen conflictos de control entre familiares o afloran problemas imprevistos en la estructura de participaciones. Si la sucesión se lleva a cabo sin un plan suficiente de participación del sucesor en la gestión o con una estructura de participaciones inestable, la propia gestión de la empresa puede tambalearse. La sucesión empresarial se asemeja más a un proyecto a largo plazo para transmitir la sostenibilidad de la empresa a la siguiente generación que a un procedimiento sucesorio en un momento concreto. Por ello, quien tenga próxima la sucesión debe preparar no solo la revisión fiscal y jurídica, sino también la formación del sucesor, la reorganización de la estructura de participaciones y la creación de un sistema de toma de decisiones familiar. Más que centrarse únicamente en el ahorro fiscal, lo más importante es crear una estructura que permita gestionar la empresa de forma estable tras la sucesión.
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Reforma inminente de la deducción por sucesión empresarial: lo que los empresarios ante el relevo generacional suelen pasar por alto (ir al enlace)
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